Filetes яusos

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SUGERENCIA sobre alimentación

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LA ENSALADA COMO CRITERIO DE VERIFICACIÓN DEL APETITO
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No es necesario hablar de las virtudes de la ensalada: fibra, nutrientes, agua, capacidad saciante, versatilidad, bla, bla, bla…
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Pero además, en el transcurso de los años me he dado cuenta de que tiene otra utilidad muy interesante. La ensalada puede ayudarnos a distinguir entre el hambre de verdad y el falso hambre que tiene como origen la ansiedad, el cansancio, la rutina e incluso el frío.
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Al pensar “¡Qué hambre!” solo tengo que preguntarme “¿Me comería una ensalada?”
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Y a veces lo primero que me viene a la cabeza es “¡Sí! Con esa lechuga tan crujiente y el tomate jugoso que estalla de sabor en la boca…¡Mmmm!” Entonces es que el hambre es de verdad. Pues nada, a comer. Aunque no sea ensalada.
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Pero a veces pienso “No. Pero podría ir haciendo café y bajar a la tiendita de abajo a probar esas pastas nuevas que han traído”. Entonces no como. Ni las pastitas ni nada. Ni siquiera ensalada.Porque eso indica que no tengo hambre. Tengo aburrimiento / cansancio / cabreo / frustración / ansiedad / necesidad de recompensa… Ya comeré, y comeré bien, ensalada o lo que sea, pero cuando tenga hambre.
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Dicho esto, no olvidemos que empezar siempre las comidas con una buena ensalada es la mejor manera de lograr nuestro objetivo de comer la mitad de los platos más calóricos.
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Consulta con tu médico y acude a un/a dietista antes de iniciar un plan de restricción calórica.

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Empiezo por una confesión: tengo ciertas aberraciones gastronómicas. Por ejemplo, para mí, lo mejor de la paella es el “socarrat”. Y no sé si también se podría llamar así a lo que se queda pegado en la sartén después de hacer la bechamel, pero mi pirria. Y tomarme una tacita del caldo que hacen las vainas/judías verdes al hervirlas. Y untar un trocito de pan en la sartén donde se ha frito carne. Eso ya no lo hago más, es una guarrada muy poco fino.
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Pero, por encima de todo, me gustan las sobras. De pequeña iba atesorando paquetitos en el frigo y me montaba unas cenitas de lo más ricas. Mi madre las llamaba “el camión de la basura”, con el ceño fruncido. Eran mi versión infantil de un menú degustación.
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Por eso reciclo poco, ya que me lo como todo, sin embargo he rescatado un truco reciclador para los restos de las alubias al que llamo ¡filetes яusos!
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Rusos
Este año no andaba yo con ganas de tarta para la celebración de mi cumple, y menos de soplar velitas. No es que mi cumpleaños no me haya hecho ilusión sino que, por algún motivo, me apetecía algo robusto y contundente. Por eso decidí hacer una alubiada con sacramentos, como decimos aquí. Con alubias de Guernika… Mmmm. Pura seda. Y con esas guindillas que te levantan del asiento. Y puestos a soplar, que sea una botella de buen Rioja.

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¿Como era eso? Ah, sí, “un día es un día”. Es que hacía mucho que no lo decía.
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Alubiada
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Las alubiadas son tercas y se obstinan en sobrar. Menos mal que, hace ya muchos años, mis hermanas adoptivas cubanas me enseñaron a mezclar los frijoles sobrantes con arroz hervido, amalgamar el conjunto con un huevito y convertirlos en unos fritos deliciosos para modisquear con ensalada. Yo los llamo “filetes яusos”, para distinguirlos de los “rusos” hechos con carne. Y, bueno, también porque me parece divertido.
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Tiempo de elaboración: media horita
Dificultad: baja
Coste: mínimo
Fuente: cocina popular cubana, que siempre mezcla frijoles con arroz, obteniendo así proteínas de buena calidad
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Lo ideal es que también haya sobrado arroz de otra comida y ya lo tengamos frío en el frigorífico. Entonces es coser y cantar.
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1 taza de alubias/frijoles/judías sobrantes de cualquier tipo de preparación en la que no hayan quedado demasiado deshechas, para poderlas escurrir.
1 taza de arroz sobrante
1 huevo
1 o 2 cucharadas de salsa de soja, según  la consistencia que tenga la mezcla
1 o 2 cucharadas de pan rallado reciente, como arriba, según la consistencia
Más pan rallado para rebozar
1/2 taza de aceite de oliva virgen extra
1 ajo para aromatizar el aceite
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Mezclar en un bol las alubias y el arroz. Queda perfecto con cualquier tipo de arroz. Yo suelo usar integral porque es el que más como en casa y también porque queda durito, pero eso, al gusto.
Añadir el huevo batido, e ir incorporando la salsa de soja y el pan rallado hasta obtener una masa manejable.
Formar una masa con la ayuda de un tenedor, pero procurando que las alubias no se rompan mucho.
Formar los “filetes яusos” como haríamos con los “rusos”, pasarlos por el pan rallado y dejarlos descansar sobre la tabla mientras se calienta el aceite con el ajo.
Freír los filetes y sacarlos a un plato con papel absorbente. Conviene cambiar el papel un par de veces, porque el pan rallado absorbe mucho aceite. Pero lo bueno es que el interior, al ser bastante húmedo, no absorbe nada. Llenan bastante, y con dos por persona es más que suficiente.
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Filetes de alubias y arroz
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Variaciones que admite:
Aparte de acompañarlos con el típico ketchup y/o mostaza, puede añadirse a la masa otro ingrediente que nos guste, como chorizo sobrante de la alubiada, chiles verdes picaditos, perejil, cilantro, esos mismos champiñones, en lugar de ponerlos de acompañamiento… Yo he preferido hacerlos lo más simples posible, como se hacen en Cuba.
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Es uno de los fritos más fáciles de hacer: no saltan en la sartén, no se desatan las furias del infierno mientras se fríen, poniéndolo todo perdido de grasa, se hacen enseguida y casi no dejan olor. Por eso los hago, que si no…
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