Mermelada con solo el 10% de azúcar

SUGERENCIA sobre ejercicio

Desde hace unos años, la compañía que fabrica un refresco de color marrón está empeñada en que bebamos otro de sus productos cuando hacemos ejercicio. Dice que es muy bueno para la rehidratación, para reponer sales, etc.

Esa bebida, y similares, contienen tal cantidad de azúcar que en algunos casos podría hacer que nuestras sesiones de entrenamiento acaben por engordarnos.

Eso, siempre que no seamos corredores de maratón. Pero la mayoría de las personas que hacemos ejercicio, a quienes se dirige la publicidad de esa bebida y también este comentario, somos deportistas modestos que acudimos un ratito al gimnasio o damos largos paseos en verano para compensar el sedentarismo. Nuestro objetivo es movilizar músculos, articulaciones y sistema cardiorrespiratorio, nuestro sudor es también muy modesto y nuestra pérdida de sales, mínima.

Sin embargo, ciertamente tenemos necesidad de hidratación, y de forma continua y aunque no tengamos sed, como ya escribí en otra de mis sugerencias. ¿Qué beber, entonces?

Agua. Nada más. Agua no muy fría. Agua del grifo. O bien, en zonas donde el agua del grifo contiene demasiadas sales, agua filtrada. No hay ninguna necesidad de comprar agua mineral carísima en una botella de plástico que tardará 400 años en descomponerse.

Sin embargo, hay ocasiones especiales. Algunas personas sudan mucho más que otras. También hay que considerar las altas temperaturas del verano o que hay días en los que uno se anima y se da más caña. Cuando se prevea una sudoración excesiva lo mejor es preparar limonada alcalina:

1 litro de agua del grifo a temperatura ambiente
1 gr (la puntita de un cuchillo) de bicarbonato sódico
1 cucharadita rasa de azúcar
el zumo de un limón

¡Eh, nadie ha dicho que esté rica! Pero es muy, muy rehidratante, repone electrolitos y no engorda.

Visita a tu médico antes de iniciarte en un programa de actividad física.

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Llevo tiempo intentando conseguir una mermelada dietética. Mi idea era obtener un dulce que, aparte de ser bajo en calorías, fuera apto para diabéticos. He hecho muchas pruebas con distintas frutas, diferentes edulcorantes y gelificantes, pero me temo que al final debo reconocer que me ha sido imposible conseguir el primer objetivo, pues no he obtenido ninguna mermelada con un 0% de azúcar que pudiera ofrecer a los diabéticos.

Mermelada dietética

El motivo es que si no se añade a la fruta algo de azúcar antes de la cocción, esta no suelta su jugo. Si se pone a hervir la fruta sin ningún líquido pasan una serie de cosas que podría resumir diciendo solo que se quema, o algo parecido, con el riesgo de que también se quemen otras cosas. Y si se le añade agua, el resultado final es una pasta con sabor a agua caliente, pero no a fruta. Por otro lado, no seré yo quien recomiende a un diabético el consumo de algo que llevara en su composición sirope de agave, fructosa ni otros edulcorantes a base de carbohidratos.

Tras todos estos fracasos, que terminaron en el cubo de la basura, empecé el camino inverso, es decir, el de ir reduciendo el porcentaje de azúcar en sucesivas preparaciones para ver qué sucedía.

El azúcar cumple cuatro funciones en una mermelada:

– Poder macerante (extrae el agua de la fruta en el paso previo a la cocción)
– Poder conservante, al impedir la proliferación bacteriana
– Aporta cuerpo (su propia masa)
– Hace que la mermelada sea traslúcida (al hervir la sacarosa en el medio ácido aportado por la fruta se crea una suspensión gelificada de azúcar invertido)

Empecé con un 50% de azúcar. Es una proporción muy razonable y se obtiene una mermelada muy rica, como ya sabe casi todo el mundo, pues yo creo que hoy en día prácticamente nadie sigue la antigua y excesiva receta del mismo peso de azúcar que de fruta. Pero hasta aquí, nada nuevo.

A partir de ahí, preparé sucesivamente mermeladas con el 40%, el 30%, el 20% y el 10%. A partir del 40% empieza a ser necesario añadir un gelificante. Al mismo tiempo, la mermelada es cada vez más opaca y más fea. A partir del 30% se necesita además un edulcorante que realce el sabor.

No he tenido buenos resultados utilizando stevia. No está mal en el 30%, pero más allá se deja sentir un regusto metálico. Al final, lo que más me ha convencido es la vieja sacarina de toda la vida, en forma líquida y añadida al final.

En cuanto a los gelificantes, solo he probado con agar agar, y este caso el resultado ha sido tan bueno desde la primera prueba que no he dudado en seguir usándolo. Da como resultado un gel muy natural y cremoso, si se puede llamar así, no tembloroso ni mazacote.

En resumen, asumido el fracaso del objetivo para diabéticos, aquí os presento lo mejor que he conseguido dentro del objetivo de lo menos calórico.

No nos engañemos: se parece a una mermelada de verdad como un huevo a una castaña. Pero no hay que olvidar que está pensada para quien lleva un tiempo a dieta y desea tomar un poco de dulce sin mayores consecuencias. Calculo que una cucharada de 15 gr aporta 8 o 10 calorías. Aun así, si estás a dieta, moderación. Y la tostada, sin mantequilla, claro.

Tiempo de elaboración: Una hora y media (para consumir al día siguiente)
Dificultad: baja
Coste: bajo
Fuente: propia

400 gr de fruta limpia, deshuesada y troceada (en este caso, fresas)
40 gr de azúcar
el zumo de 1/2 limón
1 cucharadita de sacarina líquida
20 cc de agua
1 cucharadita colmada de copos de agar-agar (venta en herbolarios)

Thermomix
Pesar la fruta y añadir el azúcar y el zumo de limón
Dejar reposar por lo menos 1 hora.
Si gusta la mermelada triturada, programar 30 segundos, v. 5, y rebañar luego las paredes. (Yo me he saltado este paso porque me gustan los tropezones.)
Programar 25 minutos, 100º, v. 1. Quitar el cubilete y poner el cestillo sobre la tapa para que no salpique.
Cuando acabe el tiempo, desleír el agar-agar en el agua, añadir la sacarina líquida y mezclar bien. Incorporar esto al vaso y programar 1 minuto, v.1 (sin calor, la sacarina pierde dulzor al hervir).
Verter en un frasco y dejar enfriar. El sabor y la textura definitiva solo la adquiere tras pasar una noche en el frigorífico.


Convencional
Pesar la fruta y ponerla en una cacerola honda, para que no salpique. Añadir el azúcar y el zumo de limón. Dejar reposar por lo menos 1 hora. Llevar a ebullición durante 25 minutos, con la cacerola destapada. Remover de vez en cuando. Si gusta la mermelada triturada, utilizar una batidora de brazo a media cocción. Dejar que siga hirviendo para que salga el aire que introduce la batidora de brazo. Cuando acabe el tiempo, desleír el agar-agar en el agua, añadir la sacarina líquida y mezclar bien. Incorporar esto al vaso y remover (sin calor, la sacarina pierde dulzor al hervir). Verter en un tarro y dejar enfriar.

Mermelada de fresas dietética

No hay que molestarse en esterilizar nada, porque no es una conserva. Tiene muy poco azúcar para poder conservarse, pero dura unos días en el frigorífico. Es decir, no es una mermelada propiamente dicha, sino un dulce de fruta al que puede darse los usos de una mermelada.

Está rica, tiene un intenso sabor a fruta, muy natural, ningún regusto a edulcorante y textura suave. Yo llevo tres días tomándola en el desayuno, encantada. Si tus requisitos dietéticos no son tan estrictos, prueba la versión con un 20% de azúcar (80 gramos de azúcar, resto de ingredientes, igual). Hay un mundo de diferencia entre ambas.

He probado esta fórmula con ciruelas, kiwis y fresas. En los tres casos queda muy bien, y algo me dice que va a ser la bomba con cerezas. He elegido fresas para la entrada en el blog  porque su color rojo queda mejor en las fotos. Coquetería fotográfica. Ahora bien, tengo que advertir de que es una mermelada fea, ya que es opaca. De hecho, las fotos que saqué de esa mermelada roja fuera del frasco, sobre una rebanada de pan con fondo negro, las he descartado por góticas.


Bizcocho de naranja vegano y con muy poco azúcar

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SUGERENCIA sobre ejercicio
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PREGUNTAS FRECUENTES
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¿El entrenamiento con pesas hará que me ponga musculosa como un tío?
-En absoluto.
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¿Tendré que tomar suplementos alimenticios y me convertiré en “una culturista”?
-¡No!
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¡Pronto hablaré de esas cosas!
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Visita a tu médico antes de iniciarte en un programa de actividad física.
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Este es un bizcocho de aroma y sabor espectaculares. Pese a haber modificado mucho la receta original, muy conocida, conserva esas propiedades, pero ahora, además de ser apto para veganos, tiene muchísimas menos calorías y 0% de colesterol, al no llevar huevos ni mantequilla. Me parece una buena opción no solo para veganos, sino para quien observe ciertas restricciones alimenticias  y quiera darse un capricho en un día especial.
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Bizcocho naranja
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Tiempo de elaboración: 45 minutos
Dificultad: baja
Coste: bajo
Fuente: Recetario Thermomix, muy modificada
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150 gr de harina
2 sobres de flanín
1 sobre de impulsor
1 gr de sal
3 gr de canela
50 gr de azúcar
20 gr de Stevia
2 cucharadas de no-egg (puede sustituirse por medio plátano muy maduro bien machacado)
80 gr de aceite de girasol
1 naranja de zumo sin pelar muy bien lavada (a ser posible, de cultivo ecológico)
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Precalentar el horno a 180º C, calor arriba y abajo, posición central, sin turbo.
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Thermomix
Poner en el vaso los 8 primeros ingredientes y tamizar 10 seg , v. 9. Reservar.
Echar en el vaso  el aceite y la naranja partida en 8 trozos, y triturar  1 min, v. 5-7-9. Incorporar lo que teniamos reservado y mezclar 8 segundos, v. 6.
Verter la mezcla en un molde y hornear 30 minutos.
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Tradicional
Poner en un bol grande los 8 primeros ingredientes. Mezclar bien.
Poner en un vaso alto el aceite y la naranja cortada en 8 trozos, y triturar con una batidora de mano hasta licuarlos.
Verter esta mezcla sobre el bol y mezclar con unas varillas hasta integrar los ingredientes, pero sin batir.
El resto de la receta sigue igual.
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Quiero recordar que la Stevia es un edulcorante natural que no pierde sus propiedades de dulzor al ser sometido a  altas temperaturas, por lo que es una de las mejores opciones para hornear. Se sustituye a razón de 1 gr de Stevia por cada 10 gr de azúcar de la receta original.
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El bizcocho sale del horno con mucha humedad. Hay que dejarlo descansar unos 10 minutos en el molde. Luego se desmolda y se deja bastante tiempo sobre una rejilla, no solo para que se enfríe sino para que acabe de secarse. Al día siguiente, cuando se ha asentado por completo, es cuando adquiere su consistencia y sabor definitivos.
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Bizcocho naranja con fresas
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Con esta receta participo en el evento #2 de Cocinamos Sin Crueldad, cuya anfitriona de este mes es Sika, de NewVeganGoddess.
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CSC #2

Yaj-dar-behest (“hielo en el cielo”)

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SUGERENCIA sobre alimentación
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No se debemos dejar de comer pan cuando queremos perder peso. El pan no engorda, lo que engorda es comer mucho pan, untándolo en salsas o alimentándose de bocadillos en detrimento de otros platos más variados. Yo diría que 60 gramos diarios de pan, aproximadamente 1/3 de una baguette de 200 gr, es una cantidad estupenda, que además satisface mucho el apetito.
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Consulta con tu médico y acude a un/a dietista antes de iniciar un plan de restricción calórica.
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Hace muchos años viví unos meses en Irán. Teherán es una ciudad de clima extremo, con inviernos gélidos y veranos muy calurosos. En los meses de verano, como no tenía más remedio que ir cubierta de mantos y velos, me encantaba tomar el yaj-dar-behest que vendían, bien frío, en los numerosos parques de la ciudad. ¡Qué alivio! Y qué rico era.
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Hace poco encontré la receta por casualidad y me trajo muchos recuerdos. Sabía que era un pudin sin mucho misterio, pero no imaginaba que fuera tan fácil de hacer. Tradicionalmente, se aromatiza con agua de rosas, pero también con agua de azahar e incluso con vainilla. No he encontrado agua de rosas de calidad alimentaria, y el de las farmacias no vale porque tiene ingredientes limpiadores. He usado agua de azahar y ha quedado riquísimo.
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Yaj_dar_behest
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Tiempo de elaboración: 15 minutos
Dificultad: baja
Coste: bajo
Fuente: Experiments, Emotions, Experiences with food
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Pelar los pistachos
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Para 3 o 4 boles, según el tamaño:
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300 gr de agua
4 cucharadas rasas de maizena
300 gr de leche
3-1/2 cucharadas rasas de harina de arroz
1 cucharada de agua de azahar (o de agua de rosas alimentaria)
70 gr de azúcar
Pistachos tostados picados para decorar
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Thermomix
Poner el agua en el vaso. Añadir la maizena y disolverla, sin temperatura, 2 minutos, v. 2. Reservar.
Poner la leche en el vaso. Añadir la harina de arroz y disolvera, sin temperatura, 2 minutos, v. 2.
Remover bien la maizena disuelta que teníamos reservada, añadirla al vaso e incorporar también el agua de azahar (o el agua de rosas) y el azúcar. Programar 10 minutos, 100º, v. 1.
Mientras tanto, trocear los pistachos dentro de una bolsa de plástico con la ayuda del rodillo.
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Moler los pistachos
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Verter el pudin en boles individuales.
Cubrir la superficie con film y dejar enfriar. Una vez esté a temperatura ambiente, meter al frigorífico.
En el momento de servir, retirar el film y cubrir la superficie con los pistachos troceados.
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Tradicional
Disolver bien la maizena en un bol con el agua.
En un cazo, en frío, disolver la harina de arroz en la leche. Añadirle la mezcla anterior, el agua de azahar (o de rosas) y el azúcar. Llevar a fuego medio sin dejar de remover hasta que espese. No es necesario que hierva más tiempo.
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La receta continúa igual.
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Yaj_dar_behest copas
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Es una crema ligera, delicada y de sabor sutil, no demasiado dulce, que contrasta deliciosamente con el sabor de los pistachos.
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Con este postre participo en el evento HEMC #51, que tiene como anfitrión a Manuel de Cocinando con Manu CatMan.
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HEMC #51
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Dulce de zanahoria

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SUGERENCIA sobre alimentación
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Empezar una comida con una sopa, caldo o crema caliente y/o una ensalada es un método estupendo para saciarse y calmar la ansiedad. Lo ideal es tomar ambas cosas. Así llegaremos al plato principal en condiciones de decidir que vamos a comer solo media ración. Estaremos bien alimentados, al tiempo que nos ahorramos un montón de calorías.
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Consulta con tu médico y acude a un/a dietista antes de iniciar un plan de restricción calórica.
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Son curiosas las zanahorias, sirven tanto para hacer platos dulces como salados. Como me he portado bastante bien en estas fiestas y no he abusado, he pensado que no estaría nada mal acompañar las tostadas del desayuno con un poco de dulce. Y el de zanahoria me encanta.
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Tarda bastante en hacerse, en comparación con otras mermeladas, y como no contiene  pectina necesita un poco de ayuda externa para gelificar. Yo le he añadido un poquito de agar agar y el resultado ha sido estupendo.
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Dulce de zanahoria
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Tiempo de elaboración: hora y cuarto
Dificultad: baja
Coste: bajo
Fuente: el foro portugués Fórum Bimby 4Ever

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He elegido uno de esos preciosos manojos de zanahorias con toda su melena. Las que vienen sueltas en sacos de plástico me suelen parecer leñosas y con frecuencia secas.
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3/4 partes de la cáscara de una naranja (solo la parte de color)
130 gr azúcar
300 gr zanahorias tiernas
1 cubilete del zumo de la naranja
1 cubilete de agua
1/2 cucharadita de agar agar
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Thermomix
Lavar muy bien la naranja y pelar la cáscara sin la parte blanca.
Poner las peladuras de cáscara junto con el azúcar en el vaso bien seco de la Thermomix y pulverizarla 10 segundos, v. 10.
Abrir el vaso, rebañarlo bien. Repetir 10 segundos, v. 10.
Lavar y pelar las zanahorias y cortarlas en dos o tres trozos regulares. Añadirlas al vaso junto con el azúcar y la cáscara pulverizada.
Triturar las zanahorias 20 segundos, v. 4.
Añadir el cubilete de zumo y 1/2 cubilete de agua y programar 45 minutos, 100º, v. 1.
(Vigilar por si queda demasiado seco y es necesario añadir un poco de agua.)
Al terminar el tiempo, añadir el otro 1/2 cubilete de agua con el agar agar disuelto.
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Tradicional
Lavar, pelar y rallar las zanahorias con un rallador medio.
Rallar la piel de la naranja frotando la fruta con un rallador fino.
Poner ambas cosas en una cacerola al fuego, junto con el azúcar, 100 ml de zumo y 50 ml de agua.
En cuanto empiece a hervir, bajar la intensidad a fuego medio y tenerlo así unos 45 minutos, removiendo ocasionalmente y sin dejar de vigilar.
Añadir un poquito más de agua si se seca demasiado.
Al final, añadir otros 50 ml de agua con el agar agar disuelto y dejar que vuelva a hervir.
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Con yogur+
El resultado está muy rico, y sin duda mejora al día siguiente, después de pasar por el frigorífico. Lo he probado con tostadas, con yogur y con queso. Y está genial con las tortitas de desayuno ligeras.
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La zanahoria queda un poco “tiesita” a pesar de todo lo que ha hervido, pero tiene una textura agradable. La naranja y la zanahoria se llevan de maravilla. En conjunto, el sabor queda potente, y con una cucharadita por tostada hay más que suficiente. Por otro lado, solo lleva un 40% de azúcar añadido.
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Dulce en frasco+
Lo he puesto directamente a enfriar en un tarro de cristal que no me he molestado en esterilizar, porque lo voy a consumir enseguida. ¿Envasar yo un dulce y esperar varios meses para comérmelo? No sé lo que es eso.
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El blog Cocinamos sin crueldad estrena eventos mensuales. Me hace mucha ilusión participar en el CSC #1, que tiene como anfitriona a Erinna, de Erinna en la cocina, y está dedicado a las zanahorias.
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Palitos de naranja confitados, con chocolate

Palitos de naranja confitados

Tiempo de elaboración: Dos días
Dificultad: media
Coste: medio
Fuente: Allrecipes.com

Esta es una recetita muy sencilla, que se hace casi jugando pero que da mucho juego. Son estupendos para ofrecerlos con el café e ir picando en las largas sobremesas con familia y amigos.
Para hacerlos necesitamos:

La piel de dos naranjas de mesa grandes
1 taza de azúcar
3/4 de taza de agua
2 C de agua de azahar
Más azúcar granulado para rebozar los palitos
1 tableta de chocolate negro de cobertura de buena calidad

Lavar muy bien las dos naranjas y cortarles los extremos.
Realizar en la piel 5 o 6 cortes verticales, hasta la pulpa.
Arrancar con cuidado los segmentos de piel, procurando que no se rompa.
Puede quitarse el exceso de piel blanca de los bordes, pero no es necesario. Yo lo he hecho para que los palitos queden más puntiagudos.
Cortar los segmentos en palitos de tamaño uniforme.
Ponerlos en un cazo con agua hirviendo y blanquearlos unos 5 minutos. Escurrir y reservar.
Hacer un almíbar con el azúcar y el agua, y perfumarlo con el agua de azahar.
Añadir las pieles y hervir a fuego muy lento (al 5, en una vitrocerámica del 0 al 9) durante una hora. Dejar enfriar dentro del almíbar.
Escurrir los palitos y rebozas cada uno de ellos en azúcar granulado, y ponerlos después a secar sobre una rejilla.
Yo los tuve secando unas 18 horas. Luego les di la vuelta y los dejé 10 horas más.
Tal como están se pueden meter en un tarro, envolverlos para regalo, porque están muy ricos así solos, usarlos de decoración en otros dulces o bañarlos en chocolate derretido.
Esto último es lo que he hecho yo. 

He utilizado el Thermomix para derretir el chocolate, siguiendo un truco que leí hace tiempo en Mundorecetas, aunque no recuerdo de quién era. Este truco impide que el chocolate se queme, y es más fácil que derretirlo en el microondas, ya que no hay que estar pendiente de sacarlo y remover varias veces:

Poner medio litro de agua en el vaso.
Meter una tableta de chocolate de fundir, partida en tres o cuatro trozos, dentro de una bolsa de asar. Golpear el chocolate con un mazo para reducirlo a trozos pequeños y colocar la bolsa dentro del cestillo.
Cerrar la máquina dejando asomar la bolsa por el bocal.
Hacer un nudo a la bolsa y sujetarla con el cubilete.
Programar 40 min, 80º, velocidad 2.
Sacar la bolsa del vasa, amasar un poco el chocolate derretido con los dedos, y ya está listo. Solo hay que apoyar la bolsa en un bol, cortar la parte de arriba y sumergir los palitos uno a uno. Depositarlos sobre una lámina de papel sulfurizado y dejarlos enfriar. Yo los he metido al frigorífico para que el chocolate quedara bien durito antes de despegarlos.

Piel de naranja

Los he hecho para invitar y para regalar. Yo soy alérgica al chocolate (a todo lo que contenga cacao) y no los puedo comer, pero quienes los han probado han declarado: “¡Ah!” “¡Oh!” “¡Mmmm!” Y también: “¿Hay más?”  Tengo que reconocer que es de las pocas veces que he trabajado con chocolate, así que en los procesos de elegirlo, trocearlo, derretirlo y bañar los palitos he ido un poco a ciegas. Me fié de la recomendación del vendedor y compre un chocolate de cobertura Pedro Mayo (de Chocolates de Navarra) que parece que no ha defraudado.
Es mi participación en el HEMC #49, cuya anfitriona es Núria, de Petita Cuina.

HEMC #49


Cake de calabacín

Los cakes (quick breads) que incorporan verduras en su elaboración (por ejemplo calabacín, zanahoria, remolacha, tomate) son muy habituales en las cocinas anglosajonas. Este tipo de vegetales, dulzones por naturaleza, dan lugar a sabores sorprendentes y a texturas jugosas que son muy apreciadas. Como parece imposible que yo siga una receta al pie de la letra sin cambiar nada, le he añadido una zanahoria. Me hacía ilusión ver pintitas anaranjadas en el corte.

Cake de calabacín
Tiempo de elaboración: 1 hora y media
Dificultad: baja
Coste: medio
Fuente: Joyofbaking.com
1/2 taza de nueces picadas
1 taza de calabacín rallado (del que tiene la piel lisa de color verde oscuro)
1/2 manzana pelada y rallada
1 zanahoria pelada y rallada
1/2 taza de coco rallado
1-1/2 tazas (195 gr) de harina de repostería
1 cucharadita de bicarbonato
1/4 cucharadita de levadura química
1/4 cucharadita de sal
1/2 cucharadita de canela molida
1/4 cucharadita nuez moscada molida
1/2 taza (120 ml) de aceite de girasol
1 taza (200 gr) de azúcar
2 huevos grandes
1 cucharadita de extracto de vainilla

Precalentar el horno a 200º C y colocar la bandeja en el centro del horno. Preparar un molde de cake y, si no es antiadherente, encamisarlo (pintarlo con aceite y luego con harina).
Picar las nueces. Reservar.
Rallar en un bol grande el calabacín, la media manzana y la zanahoria. Mezclar bien y añadir las nueces picadas y el coco. Mezclar y reservar.

Thermomix
Poner en el vaso de la Thermomix la harina, el bicarbonato, la levadura química, la sal, la canela y la nuez moscada. Mezclar 10 segundos, v. 4. Sacar y reservar.
Poner en el vaso el aceite, el azúcar, los huevos y el extracto de vainilla. Mezclar 2 minutos, v. 5.
Añadir la mezcla de harina y mezclar 4 segundos, v. 4.
Verter la masa en el bol donde hemos reservado los vegetales.
Con ayuda de una espátula, incorporar delicadamente las dos mezclas.
Verter la mezcla resultante en el molde, llevar al horno y bajar la temperatura a 180º C. Hornear de 50 a 60 minutos, vigilando de vez en cuando.
Tras finalizar la cocción, colocar el molde en una rejilla para que se repose y pierda temperatura al menos 15 minutos, y luego desmoldarlo y dejar que se enfríe por completo.
Cake calabacín
Tradicional
En un bol grande, poner la harina, el bicarbonato, la levadura química, la sal, la canela y la nuez moscada. Mezclar bien y reservar.
En otro bol, batir el aceite, el azúcar, los huevos y el extracto de vainilla con la ayuda de una batidora de brazo.
Añadir poco a poco la mezcla de harina e ir incorporándola suavemente con una espátula. No sobremezclar.
Verter la masa en el bol donde hemos reservado los vegetales.
Con ayuda de una espátula, incorporar delicadamente las dos mezclas.
La receta continúa igual.

Tortitas de desayuno ligeras

Más ligeras, imposible. Y están tan ricas que solo con pensar que se van a tomar en el desayuno, dan ganas de saltar de la cama. Además, no da pereza hacerlas, porque son tan sencillas que no es necesario poner en pie de guerra toda la cocina, con lo mal que sienta eso por la mañana.

Cuando se está a dieta, con una ya vale, pero sin remordimientos. Si se trata de mantener el peso, dos tortitas están muy bien.
Estas cantidades son para una sartén de 20 cm. No aconsejo hacerlas más gruesas ni de mayor tamaño, porque podrían quedar algo crudas en el centro. Si se tiene hambre, es mejor hacer dos. Para hacer tortitas para toda la familia, es fácil multiplicar las cantidades, y en ese caso se pueden preparar en una jarra con la ayuda de una batidora. 

Tortitas de desayuno ligeras

Tiempo de elaboración: 1o minutos
Dificultad: baja
Coste: bajo
Fuente: propia

 

1/4 de taza de harina de repostería (son 4 cucharadas rasas, unos 30 gr)
1/4 de cucharadita de impulsor (Royal)
1 gr de sal
1/4 de taza de leche (quizá un poquito más) (son otras 4 cucharadas)
1/4 de cucharadita de extracto de vainilla
Unas gotas de aceite (o aceite en spray)
Un poco de fruta y/o frutos secos, al gusto
Sirope de ágave

En un bol, mezclar bien los ingredientes secos con la ayuda de un tenedor. Añadir la leche hasta formar una crema espesa, con la consistencia de unas natillas.
Por último, incorporar el extracto de vainilla.
Poner unas gotas de aceite en una sartén antiadherente. Extenderlas con un poco de papel de cocina o con una brocha. (Yo he usado un spray para aceite).
Cuando la sartén esté caliente, sin humear, añadir la crema y bajar el calor a un punto medio. Yo lo he puesto al 6, en mi cocina del 1 al 9.
Enseguida se formarán burbujitas. Hay que esperar a que la superficie se vea un poquito seca. Si se tiene un spray, pulverizar un poco de aceite sobre la superficie y darle la vuelta con la ayuda de una espátula. Dejar que se haga por el otro lado un par de minutos más.
Sacarla a un plato y compañarla de la fruta que más nos guste o tengamos a mano. En esta ocasión, le he puesto un par de nueces y las últimas uvas que me quedaban el el frutero.
Verter por encima un poco de sirope de ágave.
Si no gusta la vainilla, puede cambiarse por canela, nuez moscada, ralladura de limón o de naranja…