Espaguetis de calabacín “aglio e olio”

SUGERENCIA sobre ejercicio

– No me gusta el gimnasio, pero podría nadar ¿no?

 
Una mujer de 60 kilos consume unas 250 calorías al nadar media hora con una intensidad media (unos 1000 metros a estilo libre o espalda, sin detenerse). A más peso, mayor consumo de calorías. Sin necesidad de realizar una dieta estricta, solo con una alimentación equilibrada y cantidades moderadas, la natación produce una pérdida de peso suave y continuada con resultados espectaculares a medio plazo.

 
Tiene el inconveniente de producir cierto aumento de apetito, pero eso es solo al principio. Al cabo de una semana de natación diaria, ya no se nota la diferencia, lo puedo asegurar.

 
Tiene también el grave inconveniente de requerir unas instalaciones que pueden no estar a disposición de todo el mundo, pues lamentablemente aún hay muchas localidades sin piscina municipal. Y para nadar en el mar se requiere una fuerza, una técnica y unos conocimientos del medio que tampoco están al alcance de la mayoría de nosotros. Podría ser peligroso y no lo recomiendo.

 
Pero si odias sudar y acalorarte y te es posible acudir diariamente a una piscina, no lo dudes: lo tuyo va a ser nadar.

 
¿No sabes hacerlo? ¿No se te da muy bien? Apúntate a un cursillo para adultos. ¡Son muy divertidos!  Las técnicas de enseñanza de hoy en día te pondrán a flotar en media hora, a avanzar en un día y a nadar con el cuerpo estirado en una semana. Luego, poco a poco, mejorarás el fondo cardiorespiratorio y casi sin darte cuenta alcanzarás tus objetivos.

 
¡Ah! Y, de paso, despídete del dolor de espalda.

Visita a tu médico antes de iniciarte en un programa de actividad física.

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Este es un plato muy de dieta, pero está tan bueno y admite tantas variedades que se lo recomiendo a todo el mundo.
Está lleno de ventajas: es una verdura con alto contenido en agua, se hace en unos minutos, está riquísimo, es barato, tiene mucho sabor y llena bastante.
Los espaguetis se pueden hacer sacando lonchas de la parte sólida de los calabacines, donde no hay pepitas, con un pelapatatas, y cortándolas luego longitudinalmente a cuchillo. En Tailandia hacen así unos espaguetis de papaya verde que luego saltean con una salsa espectacular. Pero, la verdad, me parece un trabajo tremendo.
Yo me he comprado este aparatito (en eBay UK – se llama julienne cutter and slicer) que hace el trabajo en una sola pasada y para el que ya estoy pensando otras utilidades.

Espaguetis de calabacin

Tiempo de elaboración: 10 minutos
Dificultad: baja
Coste: bajo
Fuente: cocina tailandesa, italiana, mexicana y española

 
Para dos personas:
1 calabacín grande de los llamados “negros”, que tienen la piel verde oscura y el interior muy firme.
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 ajo partido en rodajitas
½ guindilla

 
Hay que lavar cuidadosamente el calabacín, pelarlo con un pelapatatas y luego sacar los “espaguetis” hasta llegar a la parte central, donde están las pepitas. Se va girando el calabacín hasta sacar todos los espaguetis que sea posible. Aconsejo colocar los espaguetis sobre papel de cocina doblado e intentar secar bien el agua que rezuma mientras se calienta el aceite.

Diablos rojos

Cuando vi estas guindillas frescas me parecieron tan bonitas que no pude resistirme a comprarlas. Pero aparte de bonitas tenían un aspecto un poco amenazador y estaba segura de que picaban como rayos. No me atreví con ellas y como no sabía qué hacer las tuve varias semanas decorando la lámpara de la cocina.

Adorno lampara

Pero mi amiga Pily (¿conocéis La cocina de Pily? Tiene estupendos platos mexicanos e internacionales.) me dijo que en realidad lo que más pica de los chiles son las semillas y las venillas interiores, y que si se quitan solo queda el saborcito. Y como para mí, en esto del picante, lo que diga una mexicana sienta cátedra, le hice caso y he usado uno en este plato. Como los calabacines son sositos, me atreví con los diablos rojos bien desvenados y despepitados y ha sido un acierto: mucho sabor y un regusto picante muy rico, sin agobiar.
Aparte de eso, he hecho los espaguetis “aglio e olio”, o sea, como hacemos aquí las gulas, que es más fácil decirlo.

Aceite, ajo y guindilla roja

Se calienta el aceite en una sartén, añadiendo las rodajitas de ajo y la guindilla/chile cortado también en rodajitas. Cuando empieza a dorarse el ajo, se echan los espaguetis de calabacín y se saltean no más de 30 segundos, para que sigan quedando “al dente”. Se sirven, y a comerlos muy calentitos. Valen como primer plato o como acompañamiento de un segundo.

Calabaci­n ajo y aceite

Variaciones: se pueden saltear junto a otras cosas, en platos vegetarianos o no, igual que hacemos con la pasta. El sabor neutro del calabacín admite también cualquier salsa. Por ejemplo, se pueden saltear en unas cucharadas de caldo y añadirles después mantequilla y queso, cualquier salsa a base de tomate o un magnífico pesto. Lo importante es no pasarse del tiempo de salteado. Máximo, 30 segundos, para no “matarlos”.

 


Tortilla de patatas por entregas

SUGERENCIA sobre ejercicio

El ejercicio más barato, fácil y natural: caminar

Este post está dirigido a personas de mediana edad que no estén acostumbrados a hacer mucho ejercicio. Quizá deseen perder unos kilos, o puede que atraviesen un mal momento y necesiten algo nuevo… ¿Por qué no salir a caminar? Es un deporte barato y fácil que proporciona muchos beneficios:
– Ayuda a perder peso
– Es un gran entrenamiento cardio-respiratorio
– Fortalece y estiliza las piernas
– Ayuda a que conozcamos mejor el lugar donde vivimos
No es necesario estar de vacaciones ni contar con instalaciones especiales a la hora de iniciarse en las caminatas. Lo único realmente importante es contar con un buen par de zapatillas, cómodas, transpirables y con una suela lo suficientemente flexible como para permitir una correcta pronación (el desarrollo de la pisada) y amortiguación.

Visita a tu médico antes de iniciarte en un programa de actividad física.

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Hace 10 años, yo era vegetariana. Lo fui durante uno o dos años y dejé de serlo, para volver a ser fexitariana, por razones que no vienen al caso. La cuestión es que tuve que hacer un viaje a Panamá con escala en Santo Domingo. Reservé un menú vegetariano cuando compré el billete y me aseguraron que no habría problema. El caso es que el día del vuelo me tocó cruzar el Atlántico con una hoja de repollo adornada con unos hilitos de zanahoria rallada y un yogur.

Dedico esta entrada a Air Europa y a todos los que confunden a un vegetariano con un conejo. ¡Pero con cariño, que ya ha llovido mucho desde entonces!

Tortilla por etapas

Tiempo de elaboración: 30 minutos
Dificultad: baja
Coste: bajo
Fuente: propia

1 patata mediana de tipo harinoso
2 huevos
un poco de cebolla confitada
Aceite de oliva virgen extra
Sal

Pelar la patata, lavarla y rallarla. Una vez rallada, apretarla bien para quitarle el exceso de agua.

Poner a calentar una sartén con un poco de aceite.

Añadirle la sal, mezclar bien y formar pequeñas tortitas no muy gruesas, como de medio centímetro.

Freírlas en el aceite caliente, teniendo a mano una tapa, porque al principio tienden a saltar. Cuando estén doradas por ambos lados, dejarlas escurrir sobre papel absorbente.

Mientras tanto, batir los huevos y hacer con ellos un revuelto.

Colocar un par de cucharadas de los huevos revueltos sobre las tortitas de patata.

Poner un poco de cebolla confitada sobre los huevos, coronando la tapa.

¡Riquísimas bien calientes!

Tortilla por etapas

Esta es mi contribución, en este caso no vegana sino vegetariana, al evento CSC #3, dedicado a las tapas, y cuyo anfitrión es Panteradopa.

CSC #3


Aloo gobi / gobi curry

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SUGERENCIA sobre alimentación
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“Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo.”
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¡Qué buena idea!
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Consulta con tu médico y acude a un/a dietista antes de iniciar un plan de restricción calórica.
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Quienes odien la coliflor o las especias harán bien en no perder el tiempo leyendo esto. Pero sus forofos están de enhorabuena, porque esta es la experiencia más “colifloral” y especiada que se puedan imaginar. A mí me encantala comida hindú y me gusta la coliflor, por eso me llamaron poderosamente la antención estos dos platos.
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Aloo gobi significa “patatas con coliflor”, o viceversa, porque lleva la misma cantidad de ambas cosas. La receta es del mejor sitio de comida hindú de la web, Manjula’s Kitchen (en inglés). Manjula es una señora encantadora que además tiene la amabilidad de grabar sus recetas en vídeo, para que no haya ninguna duda sobre su elaboración. El tratamiento de las especias en la cocina hindú es complicado. Algunas se fríen, otras se rehogan, otras se tuestan y otras se cuecen, y además hay que saber en qué momento añadirlas. Pero lo más importante es su dosificación y su sabia combinación. Por eso es importante acudir a fuentes veraces y claras, como Manjula, ya que nosotros desconocemos la mayoría de los ingredientes y no sabemos qué hacer con ellos. No vale ponerlos todos juntos y ya está, que es lo que yo hubiera hecho, como cuando saco una cucharadita de un bote donde ponecurry. En la India, cada familia tiene su curry, la mezcla que les gusta.
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Como una jabata atrevida, hice la prueba piloto del aloo gobi al tiempo que la adaptaba a Thermomix. A la semana siguiente, repetí la receta en una sartén. El veredicto: mejor en Thermomix, con diferencia. El problema es que me gustó tanto que se me olvidó hacer las fotos. Lo que sí puedo decir es que, a pesar de quedar más rico, el resultado es más feo que este. Pero ¡qué más da!
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Aloo gobi
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Aloo gobi
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Tiempo de elaboración: 25 minutos
Dificultad: baja
Coste: bajo
Fuente: Manjula’s Kitchen
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(Los ingredientes están divididos en grupos para facilitar la planificación)
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2 tazas de coliflor (gobi), cortada en floretes pequeños
1 patata mediana (aloo), cortadas en cubitos
1 cucharadita de jengibre molido
3 cucharaditas de semillas de cilantro molidas
1/4 de cucharadita de cúrcuma (con cuidado de no pasarse con esto)
1/4 de cucharadita de copos de cayena (si es polvo de cayena, poner solo la puntita de un cuchillo)
2 cucharadas de agua
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2 cucharadas de aceite de girasol
1/2 cucharadita de semillas de comino
2 guindillas verdes picadas
2 hojas de laurel
1 cucharadita de sal
1-1/4 cubiletes de agua (o un poco más, si es necesario)
1 cucharadita de polvo de mango (no le puse, no lo he podido conseguir)
2 cucharadas de cilantro verde picado (no le puse, se me olvidó)
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Cortar la coliflor en floretes pequeñitos. Cortar la patata en cubos.
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Moler las semillas de cilantro en el molinillo. Poner el polvo resultante en un bol y añadir el jengibre, la cayena, la cúrcuma y las 2 cucharadas de agua. Formar una pasta y reservar. Manjula explica que este es el truco para rehogar las especias sin que se quemen.
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Thermomix
Poner en el vaso el aceite con los granos de comino, la guindilla y las hojas de laurel. Programar 5 minutos, t. varoma, v. cuchara, giro a la izquierda.
Cuando termine, incorporar la pasta de especias y programar 2 minutos, t. varoma, v. cuchara, giro a la izquierda.
Poner la mariposa y añadir al vaso la coliflor y las patatas a ambos lados de la mariposa, sin que lleguen a rebosar su altura. (Para mí esto es un problema, porque habría querido hacer más cantidad)
Añadir 1-1/4 cubiletes de agua y la sal, y programar 15 minutos, t. varoma, v. cuchara, giro a la izquierda.
Vigilar el final de la cocción para que no se seque demasiado. Al final, tiene que haberse absorbido/evaporado toda el agua.
Se agarra un poco en el fondo del vaso, pero con un poquito de remojo es fácil de limpiar. Es preferible que pase eso a que la coliflor quede demasiado blanda.
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Tradicional
Calentar el aceite en una sartén. Yo he usado una de 22 cm. Añadir el comino, la guindilla y las hojas de laurel y rehogar.
Quitar la sartén del fuego y dejar enfriar un poco el aceite.
Incorporar la pasta de especias reservada y volver a poner la sartén al fuego, salteando hasta que empiece a evaporarse el agua.
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Pasta de especias
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Añadir la coliflor, las patatas, la sal y el resto del agua.
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Patatas y coliflor
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Mezclar bien. Tapar, bajar la temperatura a fuego moderado y cocinar unos 15 minutos, hasta que las verduras se ablanden. Remover con suavidad cada 3 o 4 minutos.
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Aloo gobi en sartén
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Justo antes de servir, añadir el polvo de mango y el cilantro fresco picado.
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El resultado, sobre todo en Thermomix, es fabuloso. A mí me agrada el picante, pero a quien no le guste se será fácil eliminar, por ejemplo, la guindilla. Los demás sabores son muy armoniosos y no tapan en absoluto ni el de la coliflor ni el de la patata. No sabría describirlos, son demasiado exóticos como para poder compararlos con otros más conocidos. Hay que probarlo. Si os gusta la coliflor ¡probad esta receta! Ah, y la textura de la coliflor, perfecta.
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Gobi curry
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Una nueva receta hindú de coliflor, en este caso, un simple curry acompañado de otras verduras y hecho en microondas.
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Rani es una chica del sur de la  India que ha iniciado recientemente un blog que me encanta. No solo da recetas de cocina, sino que publica unos reportajes muy interesantes sobre mercados, templos, costumbres. También está en ingles, pero con Google Translator se puede acceder al texto muy facilmente, y para quien use Google Chrome, la traducción es automática.
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Vamos con el gobi curry.
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Cortar la coliflor
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Tiempo de elaboración: 15 minutos
Dificultad: muy baja
Coste: bajo
Fuente: Homemade Vegetarian Recipes
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2 cucharadas de aceite de girasol
1/2 cucharadita de comino en grano
1 cebolleta (cortada en rodajas y con algo de la parte verde)
1 guindilla picada
1 tomate maduro (cortado en rodajas)
1/2 cucharadita de jengibre en polvo
200 gr de coliflor, cortada en floretes muy pequeños o en lonchitas
1 cucharadita de copos de cayena (o 1/2 de cayena en polvo)
1/4 de cucharadita de cúrcuma
2 gr de sal
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Cuidado con la cúrcuma
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Microondas
En un bol apto para microondas, ir poniendo los ingredientes por capas en el orden en que aparecen en la lista, sin remover.
Tapar el bol y meterlo en el microondas. Programar 5 minutos a 850 w, que suele ser la máxima potencia.
Sacar el bol del microondas, remover para que se integren bien los sabores y dejar reposar otros 5 minutos. Remover de nuevo y servir.
Está muy bueno acompañado de arroz blanco o con algún pan plano, como naan, rotis o parathas.
La coliflor queda con textura crujiente y el sabor es aromático y penetrante. ¡Riquísimo!
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Microwave gobi curry
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Tradicional
En una sartén de 22 cm, ir poniendo los ingredientes por capas en el orden en que aparecen en la lista, sin remover.
Tapar bien la sartén y ponerla a fuego alto (9/9). Cuando empiece a sentirse el calor bajar al 5. Mantener así 8 minutos.
Remover con cuidado, procurando dar la vuelta a las verduras y que se rompan lo menos posible. Volver a tapar la sartén si dejarla al fuego otros 5 minutos.
Apartar del fuego, dejar reposar unos minutos y servir.
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Gobi curry en sartén
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Me ha gustado más hecho en el microondas. Resulta un plato sorprendente, por el sabor, el aroma y la textura de las verduras. Aparte de ser comodísimo de hacer y estar listo en tan poco tiempo.
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¿Qué puedo decir de ambas recetas? Son espectaculares y sorprendentes. También versátiles ya que pueden ser un plato único o un buen primer plato. Y también puede servirse como guarnición de otras preparaciones.
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Antes de despedirme, un truco. ¿Qué podemos hacer ante una comida demasiado picante? Si el picor procede de la pimienta, no hay remedio. Solo esperar. Pero si se debe al pimiento/guindilla/ají/chile, hay que beber un traguito de leche. Neutraliza rápidamente la capsaicina responsable del picor.
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Sopa de huevo con caldo de verduras casero

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SUGERENCIA sobre ejercicio
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¿QUÉ CLASE DE EJERCICIO PUEDO HACER?
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En primer lugar, el que tu forma física permita. Lo primero es consultarlo. Para eso: médico, mutricionista… Ya sabes.
En segundo lugar, el que más te divierta. Si ya has hecho ejercicio antes o si no tienes mucho peso que perder, puedes elegir el que más se adapte a tu personalidad. Desde el senderismo al baloncesto, hay mucho donde elegir. Patinar es divertido, nadar permite una adaptación muy gradual, jugar en equipo refuerza las amistades, correr es muy atlético. ¿Qué te gustaba más en tu infancia? ¿Qué es lo que más te apetece? Ilusiónate con ello. Esa es la clave.
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Visita a tu médico antes de iniciarte en un programa de actividad física.
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Siete virtudes tienen las sopas:
quitan el hambre y dan sed poca,
hacen dormir y digerir,
nunca enfadan y siempre agradan.
Y crían la cara colorada.
(Ricardo de la Vega)
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Mi receta de sopa de huevo lleva una base vegetal, y como los cubitos industriales no molan, voy a hacer un fondo oscuro de verduras para chuparse los dedos. Con esta receta de caldo salen aproximadamente dos litros. Lo que me sobre ahora lo voy a congelar dividido en porciones de unos 300 cl. Así tengo un fondo de congelador que más adelante me permitirá disponer de la sopa casera que me apetezca en solo unos minutos o bien enriquecer otros platos.
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Listas para el horno
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Tiempo de elaboración: dos horas
Dificultad: fácil
Coste: bajo
Fuente: propia
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Caliento el horno a 180ºC y empiezo por forrar una bandeja honda con papel de horno. Recientemente, una amiga me ha abierto los ojos con respecto a la utilización del papel de aluminio en el horno. No entro a hablar ni a favor ni en contra de si puede a afectar a la salud, realmente, no tengo información al respecto, pero aunque solo sea por el alto costo energético de la producción del aluminio, a mí me merece la pena usar papel, que da un resultado que no tiene nada que envidiar al del aluminio.
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Sobre la bandeja coloco un surtido de verduras bien lavadas, peladas y cortadas. Todas están compradas en el día con el fin de hacer este caldo. Nada de limpiezas de frigorífico. Me habría gustado incluir nabos o chirivías, que dan al caldo un curioso sabor que recuerda al jamón, pero ha sido imposible encontrarlos. Si tenéis la posibilidad de usarlos en vuestros caldos, vegetales o no, no lo dudéis.
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Estos no pueden faltar+
He salado ligeramente el conjunto, porque quiero que las verduras se deshidraten un poco en el horno y se concentre así su sabor, además de colaborar a que se caramelicen los azúcares. Eso dará al caldo su bonito color dorado. Después, las riego con una cucharada de aceite de oliva virgen extra, bien distribuida en un hilito.
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Y para adentro. A la media hora las remuevo un poco. Están ya bastante blandas. Ahora les pongo el turbo para que se resequen más y se doren.
+Separo algunas
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En total las he tenido 50 minutos. Al sacarlas del horno las pongo casi todas en una olla alta. Como veis, es el cuerpo de una olla a presión, pero esta vez voy a hacer una cocción lenta. Reservo unos cuantos trozos de berenjena, de calabacín, la parte blanca del puerro, que corto en pedacitos, un tomate al que quito la piel y también corto y un poquito de calabaza. Son las verduras que utilizaré para hacer la sopa, porque las que se usan para el caldo quedan muy insípidas y blandurrias después de hervir. Añado a la olla tres litros de agua, un clavo y una chispita de canela del tamaño de una lenteja (¡no más!). La sal se pone al final, como en todos los caldos. Esto lo llevo a ebullición y lo dejo hervir, destapado, una media hora. El tiempo no es muy exacto. Hay que ir probando. Al principio sabe a aguachirle, pero de repente aparece un rico sabor a caldo que indica que ya está. Se deja reposar como un cuarto de hora, se cuela y se rectifica de sal. Le he puesto dos cucharaditas rasas escasas.
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Las verduras que han hervido se pueden aprovechar para hacer un puré junto con algo del caldo. (En Thermomix, esperar a que pierda algo de calor y triturar 1 minuto en velocidad progresiva 5-7-9). Os advierto que queda un puré algo sosote, porque la mayor parte de la sustancia se ha quedado en el caldo, que era nuestro objetivo, aunque siempre se puede animar con unos picatostes que tengan algo de gracia (salados, al queso, al ajo, picantitos…)
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Consomé de verduras lleno de sabor+
Ahora vamos a por la sopa. Nada más fácil. Poner una buena ración de caldo en un cacito. Batir bien un huevo y, cuando hierva el caldo, verterlo por encima mientras se remueve el caldo. Los chinos llaman a esto “sopa de flores”, porque dicen que los hilitos de huevo forman como un jardín. No sé yo…
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Por último, añadir a la sopa las verduras asadas que habíamos reservado sin meter a la olla. Dejar que la sopa se caliente, comprobar el punto de sal, ¡y a comer!
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Sopa de huevo+
Es una receta muy abierta, podéis variar a vuestro gusto la combinación de verduras. No recomiendo utilizar repollo, porque chupa cámara de lo lindo y el resto de las verduras perderían protagonismo. Tampoco brécol ni coliflor ni romanescu, porque se desharían y dejarían un caldo muy fuerte y/o verde y/o turbio. Si os podéis hacer con unos grelos, quedan genial en el caldo, sin asarlos, y que sean poquitos, que también son muy fuertes. ¿Que no os gustan las especias? Pues no se ponen. ¿Que queréis probar a hacer la sopa picante? Pues ya sabéis. En fin, que lo más interesante de todo es experimentar.
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Está muy rica, llena mucho, tiene pocas calorías y pone la cara muy colorada.
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Con esta receta participo en el HEMC #50, cuya anfitriona de este mes es Nikë, de Cocina con ängel.
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Ensalada templada de quinoa

Aunque me interesan básicamente a las recetas ligeras, en principio no me emocionaba publicar una ensalada. Yo tomo muchas, y las recomiendo fervientemente, pero siempre que veo la receta de una ensalada, pienso: “¡Qué tontería! Si con ponerlo todo junto en un plato y aliñarlo, ya está”. Sin embargo, cuando vi esta ensalada me cautivó por su complejidad, y como además contiene un pequeño truco para la quinoa, tenía enormes ganas de probarla. Y aquí está mi versión:

Ensalada templada de quinoa

Tiempo de elaboración: una media hora (la quinoa debe estar cocida del día anterior, y se tarda 10 minutos en hacerla)
Dificultad: básico
Coste: bajo
Fuente: el blog sueco Green Kitchen Stories
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Para 2 personas:
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1/2 calabacín, cortado en rodajas finas
1/2 berenjena, cortada en rodajas finas
1 cucharada de aceite de oliva para marinar
1 diente de ajo picado
medio limón
sal
100 gr de quinoa
1 cucharadita rasa de canela
30 gr de almendras marcona
2 cucharadas de pasas de corinto (de las que no tienen pepitas)
1/2 aguacate cortado en gajos alargados
1 cebolleta pequeña cortada en aros, incluyendo un poco de la parte verde
Unas hojas de escarola o lechuga
Unas hojitas de cilantro fresco
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El día anterior, hervir la quinoa. Hay que lavarla muy bien en agua corriente para eliminar la saponina que la recubre. Después de hierve unos 10 minutos en agua con sal y 1 cucharadita rasa de canela. Le da un sabor increíble a la quinoa, además de eliminar ese amargor raro que tiene. Nunca me había gustado, pero hecha así me encanta. Es importante que la quinoa esté cocida el día anterior, ya fría del frigorífico, para poder saltearla sin que se ablande ni se apelmace. Pasa lo mismo con el arroz, que si se saltea en frío absorbe poco aceite y poca humedad, no se ablanda y queda suelto.
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Un par de horas antes de hacer la ensalada, lavar y cortar en rodajas el calabacín y la berenjena, e ir frotándolas con el medio limón para que no se oscurezcan. Ponerlas en un bol y rociarlas con 1 cucharada de aceite de oliva, añadir un poco de sal y el ajo picado. Taparlas y reservar.
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A la hora de hacer la ensalada, escurrir y secar bien las rodajas de calabacín y de berenjena y ponerlas a asar sobre una plancha o una sartén antiadherente.
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Por otra parte, dorar en una sartén como una docena de almendras con 1 cucharada de aceite. Justo cuando empiezan a tomar color, añadir el puñadito de pasas y la parte verde de las cebolletas picada en aritos. Cuando todo está salteado, añadir la quinoa y mezclar bien. Saltear unos minutos.
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Servir en el plato la quinoa salteada, las rodajas asadas de calabacín y berenjena, la escarola o lechuga y los bastoncitos de aguacate. Colocar por encima los aros de cebolleta, aliñar con un hilito de aceite y unas gotas de limón o de vinagre, como más nos guste, y adornar con unas almendras fritas, pasas y hojitas de cilantro.
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Me ha gustado mucho, y es una receta que sin duda repetiré. Aparte de rica, llena mucho. La tomé recién llegada del gimnasio, con un hambre canina, pero me sació sin problemas hasta la hora de la cena. Está llena de nutrientes, y desde el punto de vista gastronómico, llena de contrastes: aguacates cremosos y almendras crujientes, escarola amarga y pasitas dulces, ensalada fresca y quinoa tibia.
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En mi opinión, lo que sobraba eran las rodajas de berenjena a la plancha. Quedaron muy fuertes y rompían la armonía del conjunto. La próxima vez, pondré solo rodajas de calabacín, que estaban crujientes, saladitas y juguetonas.
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No dejéis de probar el truco de la canela. Hoy he comido la quinoa que sobró, salteada con un poquito de aceite, como acompañamiento a una tortilla, y estaba riquísima.

Empanadillas al horno con masa casera

Atención: este post es muy largo, pero es que hoy ha sido un día de muchas emociones en la cocina y en la mesa.

Tengo un nuevo juguetito. Es una preciosa prensa de madera que he comprado en eBay. Sirve para hacer masas planas, como empanadillas, tortillas mexicanas, chapatis, arepas, piadinas italianas… Se utiliza en combinación con un plástico para que la masa no se pegue a la prensa, y los resultados son perfectos, o por lo menos perfectamente redondos, que ya es algo. Da mucho juego a la hora de variar los ingredientes, tanto de masas como de rellenos.
Empanadillas al horno con masa casera
Hoy, domingo lluvioso y frío, me moría de ganas de estrenarla. No me he atrevido a hacer tortillas mexicanas, porque temía que mis amigos de México se llevaran las manos a la cabeza. No por las tortillas en sí, sino porque aún tengo que depurar la receta de lo que voy a poner dentro del taco. No he investigado lo suficiente, y además siempre temo no encontrar sustitutos para los ingredientes necesarios, como suele ser el problema al intentar hacer recetas mexicanas en España.
Así que me he decidido por unas empanadillas. ¡Y me he encontrado conque no tenía nada en la despensa para hacer el relleno! ¿He dicho ya que hoy es domingo y que llueve a mares? Pero al final han triunfado mis ansias de empanadillas y he preparado una farsa vegetal caramelizando una cebolla en rodajas y pimientos del piquillo en conserva.
Farsa de cebolla con piquillos
La farsa improvisada:
Thermomix
Poner en el vaso la mariposa y disponer a los lados las rodajas de cebolla.
Añadir 1 cucharada de aceite de oliva, otra de brandy, otra de azúcar, una pizca de sal y un chorrito de vinagre de Jerez. Programar 20 minutos, 100º, v. cuchara, giro a la izquierda.
Transcurrido el tiempo, añadir los pimientos cortados en tiras y cocinar 10 minutos más con la misma programación. Si sale alguno picantito, mejor.
Sacar y reservar, porque la farsa ha de estar fría antes de rellenar las empanadillas.
Tradicional
Poner en una sartén 1 cucharada de aceite de oliva. Cuando se vaya calentando, añadir las rodajas de cebolla y el resto de los ingredientes. Cocinar a fuego medio, sin tapar, durante 20 minutos, removiendo con frecuencia.
Transcurrido el tiempo, añadir los pimientos cortados en tiras y cocinar 10 minutos más con la sartén tapada, removiendo con frecuencia.
Dejar enfriar.
(foto farsa)La masa de las empanadillas:

Tiempo de elaboración: 1 hora y media
Dificultad: media
Coste: bajo
Fuente: Comer y Cantar, adaptada
(Para 10 unidades)
50 gr de aceite de oliva
75 gr de agua
2 gr de sal

220 gr de harina de repostería
Thermomix
Pesar la harina, añadirle la sal y reservar.
Pesar el agua. Reservar.
Echar el aceite en el vaso y calentar a 100º, 4 minutos, v. 1.
Al acabar el tiempo, añadir la harina de golpe, e inmediatamente el agua.
Programar 20 segundos, v.6. Queda una masa fina y de fácil manejo.
Sacarla y dejarla reposar 15 minutos.

Tradicional
Pesar los ingredientes y reservarlos.
Poner en un cazo a calentar el aceite. Cuando esté caliente, añadir la harina de golpe, e inmediatamente el agua. Retirar el cazo del calor.
Mezclar vigorosamente con una cuchara de madera hasta obtener una masa fina. Sacarla y dejarla reposar 15 minutos.Ahora viene lo divertido: Dividir la masa en 10 porciones del tamaño de una nuez y formar las empanadillas con la prensa.

Poner la bolita de masa.

Poner la bolita de masa.

Cerrar la prensa.

Cerrar la prensa.

¡Tachán!

¡Tachán!

Poner el relleno.

Poner el relleno.

Cerrar la empanadilla.

Cerrar la empanadilla.

Me gusta cerrarlas con la técnica del repulgo que hacen los argentinos, según se ve en este vídeo.
A mí no me ha quedado tan perfecto, claro, pero he descubierto que el plástico que se utiliza en la prensa es una gran ayuda a la hora de rellenar, doblar y cerrar las empanadillas.
Llevarlas al horno precalentado a 200º C, calor arriba y abajo, posición intermedia. Las he tenido 20 minutos, los 10 últimos con aire.
El resultado me ha gustado una barbaridad. La masa es tierna y quebradiza, con un rico sabor a cereal y en absoluto aceitosa. La farsa dulzona de las hortalizas estaba muy rica. Ahora solo tengo que echar a volar la imaginación para pensar en otros rellenos. Carne, atún… Hay muchas posibilidades.

Sopa de cocido

Hoy me apetecía una buena sopa. Pensé hacerla de pollo, y luego me fue seduciendo la idea de que llevara muchos tropezones. En fin, que la cosa se ha ido complicando y al final he acabado con una especie de cocido, bastante sacrílego si lo comparamos con lo que es un cocido madrileño de verdad, pero que me ha quedado muy rico. Como llevo a rajatabla lo de tomar la menor cantidad posible de grasas, no he puesto tocino. Y en lugar de un trozo de chorizo, le he puesto unos minúsculos choricitos de cóctel.

Es la primera vez que hago cocido y no me quedo con una montaña de garbanzos de sobra como subproducto. Por una parte, está bien así, menos calórico, aunque debo reconocer que los he echado de menos.

Sopa de cocido

Para la receta de hoy, he empezado por darle caña a la carne en la olla a presión. Los dos litros de agua de los que parto en la olla a presión se convierten en litro y medio de caldo de carne para hacer luego la sopa, y el resultado final es un litro de sopa terminada. O sea, dos buenas raciones.

Sé que el cocido se hace con gallina, pero a mí no me gusta, así que he puesto media pechuga de pollo.

Tiempo de elaboración: 1 hora y media
Dificultad: media
Coste: caro
Fuente: cocina popular española

Para dos raciones:

200 gr de zancarrón/morcillo
2 litros de agua
2 cucharada de garbanzos crudos (sin remojar)
4 gr de sal
1 zanahoria troceada
1 puerro toceado
1 trozo de apio
(Estas verduras puede sustituirse por 1 cubito de concentrado de verduras)

Media pechuga, cortada en 4 trozos
1 trocito de jamón serrano
2 trocitos de chorizo
100 gr de repollo
1 patata
1 cucharada de fideos cabellín
2 cucharadas de salsa de tomate casera

En primer lugar, en la olla a presión, poner los 2 litros de agua con la carne, en frío y sin sal. Cuando sale el vapor, contar 40 minutos.

Thermomix
Poner los garbanzos en el vaso y pulverizarlos 1 minuto a velocidad 5-7-9.
Verter el caldo de la carne en el vaso. Añadir la sal.
Colocar en el cestillo el resto de los ingredientes y la carne hervida, y meterlo en el vaso con la ayuda de la espátula.

Programar 30 minutos, 100º, v. 3. (Vigilar: si sale a borbotones, bajar a v. 2)
Cuando termine el tiempo, sacar el cestillo con ayuda de la espátula. Echar los fideos en el caldo y programar 4 minutos, 100ª, v. cuchara, giro inverso.

Servir la sopa de fideos, y después el segundo plato con las carnes, la patata y el repollo. (Si no gusta el repollo, pues nada, no se come. Pero le da un gusto riquísimo al caldo.)
Sobre la patata y el repollo, verter un hilito de aceite de oliva.

Se suele acompañar con salsa de tomate, a poder ser, hecha con comino.

Tradicional
Poner a hervir la carne en agua fría y sin sal con 2 litros de agua en la olla a presión. Cuando sale el vapor, contar 30 minutos. Despresurizar y abrir la olla. Añadir el resto de los ingredientes. Pulverizar 2 cucharadas de garbanzos en el molinillo de café y añadirlos también. Cerrar la olla y cuando salga el vapor contar otros 30 minutos. Despresurizar, colar la sopa y añadir los fideos.

Recuerdo, una vez más, que esta no es una receta de cocido madrileño, sino una receta de sopa de fideos muy sustanciosa que nos deja además un plato de carnes hervidas que están muy ricas con una buena salsa de tomate casera.