Revuelto de gambas y revuelto de champiñones con truco

SUGERENCIA sobre alimentación

Llevar un diario de alimentación y un registro de peso nos ayuda a ser conscientes de nuestra ingesta y además sirve para explicar aumentos de peso inesperados. Basta con analizar las comidas de la semana anterior para ver a qué se debe un aumento de peso o no haber perdido lo que esperábamos. Ambas herramientas nos ayudan a tomarnos en serio el cambio a un estilo de vida más sano.

Consulta con tu médico y acude a un/a dietista antes de iniciar un plan de restricción calórica.

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Un plato muy sencillo, con el que quiero compartir un truco magnífico que vi hacer a Fernando Canales en la tele hace ya tiempo, y que consiste en separar las yemas de las claras al hacer un revuelto. Las yemas se añaden a la sartén en el último momento.

Revuelto de gambas

Tiempo de elaboración: 10 minutos
Dificultad: baja
Coste: bajo
Fuente: Olor a hierbabuena

por persona:
2 cucharadas de aceite
1 ajo muy picadito
170 gr de gambas (pesadas sin pelar)
2 huevos
perejil

Preparar las gambas, quitándoles la cabeza y la cáscara.
Pelar el ajo y picarlo muy finito.
Cascar los huevos y separar la yema de la clara.
Calentar el aceite en una sartén antiadherente y añadir el ajo picado, que no debe dorarse.
Bajar la intensidad del calor a la mitad (6/9).
Añadir las gambas y saltearlas un momentito.
Añadir las claras y saltearlas hasta formar un revuelto. Las gambas se irán haciendo al mismo tiempo.
Y ahora viene el truco. Cuando ya casi han cuajado las claras, añadir las yemas, separar la sartén del calor y mezclar bien el revuelto, para que las yemas cuajen suavemente con el calor residual. Solo hay que esperar uno o dos minutos. El plato queda mucho más jugoso y las yemas aportan toda su cremosidad.
Servir inmediatamente el revuelto, que se ha de comer bien caliente, con un poquito de perejil picado por encima.

A punto para las yemas

Por cierto, el color de esas yemas no está embellecido. Son así. Compro huevos de caserío, de gallinas que corretean a su bola por los montes de Arrankudiaga y están alimentadas con maíz. La casera que me los vende trae todos los días los que recoge por la mañana y su sabor es igual de espectacular que su color.

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En esta otra versión, que agradará a mis amigos vegetarianos, el revuelto lleva champiñones y cebolleta.

2 huevos

170 gr de champiñones (pesados antes de limpiar)
1 cebolleta, con su parte verde
2 dientes de ajo
2 cucharadas de aceite
sal y pimienta
Queso emmental rallado para decorar

Revuelto de champiñones y cebolletas

Lavar los champiñones, cortarles el pie, secarlos muy bien y cortarlos en rodajas.
Calentar el aceite en una sartén antiadherente. Antes de que esté demasiado caliente, añadir los champiñones y los dientes de ajo laminados.
Salpimentar, bajar la temperatura (7/9) y cocinar hasta que se haya evaporado gran parte del agua que sueltan los champiñones. Mientras tanto, limpiar y cortar la cebolleta en gajos gruesos.
Tras incorporarla a la sartén, dejar que se poche un poquito, pero sin que quede demasiado blanda.
Añadir las claras y dejar que se cuajen mientras se remueve el conjunto.
Por último, poner en la sartén las yemas, romperlas, separar la sartén del calor y remover bien.
Emplatar y decorar por encima con queso rallado.

En este caso no se aprecia el bonito color de los huevos, puesto que los champiñones son más oscuros y el resultado menos fotogénico. Aunque igual de rico. Al final, no solo he adornado y sazonado el revuelto con queso, sino que he espolvoreado un poquito de chile rojo seco triturado. Lo he acompañado con dos rodajas de “pain de mie” integral elaborado con prefermento, una receta que da grandes resultados y de la que me ocuparé otro día.

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Strudel de pimientos, berenjena y queso

SUGERENCIA sobre ejercicio

¿EN QUÉ CONSISTE UN ENTRENAMIENTO COMPLETO?

1º) Un calentamiento general de al menos 10 minutos, procurando movilizar con suavidad todas las articulaciones al tiempo que se va elevando poco a poco el ritmo cardíaco. Hidratación.

2º) El ejercicio propiamente dicho, es decir, la actividad física que eleve nuestro ritmo cardíaco hasta 110-130 pulsaciones por minuto de manera sostenida durante al menos media hora. Hay que seguir hidratándose aunque no se tenga sed.

3º) Un período de enfriamiento y vuelta a la normalidad de las pulsaciones, durante el que se realizan ejercicios suaves de estiramiento. Seguir con la hidratación.

4º) Acto seguido, sin esperar a ir a casa, una buena ducha caliente. Es la mejor manera de relajar los músculos y acceder a la sensación de profundo bienestar que hará que nos acostumbremos a ejercitarnos con regularidad. Si el gimnasio tiene balneario o jacuzzi, mejor.

5º) Descansar. Hidratarse. Comer algo. Disfrutar de la sensación de relax.

Visita a tu médico antes de iniciarte en un programa de actividad física.

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Me encantan todo lo que va enrollado: las caracolas de canela, el brazo de gitano, la aleta rellena, el strudel. También me gusta hacer cosas saladas con preparaciones pensadas inicialmente para ser dulces, y en cuanto tuve esta ocurrencia salí en busca de un paquete de hojas brick antes de que se me pasaran las ganas de meterme en la cocina. El resultado es que sin duda lo repetiré, porque me ha parecido un plato muy divertido.

Strudel de verduras

Tiempo de elaboración: 50 minutos
Dificultad: baja
Coste: bajo
Fuente: propia

Para 3 personas:

1 sobre de pasta brick (vienen 12 hojas)
Pimientos asados y confitados en su jugo (uno amarillo, otro rojo y otro verde)
1 berenjena de tamaño mediano, asada en lonchas
Queso emmental rallado
Aceite de oliva
Sal y pimienta

Antes de usar cada hoja de brick es necesario separarla del papel al que viene pegada, pues una vez se ha colocado el relleno es muy difícil hacerlo.

Pimientos de colores y berenjenas

He colocado las tiras de los pimientos que asé y confité ayer y las lonchas de berenjena asada.

Queso emmental rallado

Tras salpimentar ligeramente, he añadido emmental rallado.

Cerrar

Y he cerrado el envoltorio.

He enrollado ese envoltorio en una nueva hoja de brick y luego en otra más. No he pintado las hojas con aceite porque quería que quedaran láminas crujientes que se despegaran y se deshicieran en la boca, y por ese mismo motivo he enrrollado los envoltorios usando las hojas separadamente, en lugar de unir tres hojas de cada vez, como en una baklava. La última capa del envoltorio sí la he pincelado por fuera con un poquito de aceite, para darle brillo y color dorado.

Luego he metido los envoltorios en el horno precalentado a 190º C, durante 20 minutos. Los 10 últimos, con aire.

Y esto es lo que he obtenido. Tres paquetitos dorados llenos del aroma, sabor y jugosidad de los pimientos, la cremosidad del queso fundido y el leve picante de la berenjena. Además, es divertido de hacer y de comer y una sorpresa para los amigos. Todo eso quiere decir ¡estupendo para ver un buen partido de fútbol!

Strudel de verduras

Con esta receta participo en el concurso de Cocina con Ana “Come sano, cocina en colores”.

Come sano, cocina en colores